-La lírica es el género más destacado en el Renacimiento, tanto por la renovación que experimenta como por la calidad de los autores que llevan a cabo estas innovaciones. Los principales poetas de esta época fueron Garcilaso de la Vega, fray Luis de León y San Juan de la Cruz.
Cántico espiritual es una obra que ha ocasionado problemas para su comprensión.
Juan de Yepes, San Juan de la Cruz, nació el año 1542 en Fontiveros (Ávila). Pertenecía a una familia humilde y a los diecinueve años ingresó en el convento carmelita de Medina del Campo. Posteriormente, estudió Filosofía y Teología en la Universidad de Salamanca. En 1567 tuvo su primer encuentro con Santa Teresa de Jesús e intervino en la reforma de la orden carmelita que ella impulsaba. Así, decide apoyar la causa de los carmelitas descalzos, que buscaban una vida de mayor austeridad para sus miembros. Dicha decisión le implica en los conflictos religiosos de la orden del Carmelo, por lo que llegó a ingresar en una cárcel conventual de Toledo. Murió en 1592 en Úbeda (Jaén).
Su poesía mística comprende tres grandes composiciones: Cántico espiritual, Noche oscura del alma y Llama de amor viva. Junto a estos poemas, San Juan escribe unas disertaciones en prosa en las que interpreta los versos desde la alegoría e imprime a los poemas un significado teológico: el alma es presentada como una enamorada que sale en busca de Dios, su amado. De esta forma, sus poemas se explican desde la prosa como la expresión, a través de convenciones de la poesía amorosa, de la unión del alma con Dios:
Sin embargo, como interpretó Jorge Guillén, no puede olvidarse que los versos de San Juan, al margen de su explicación en prosa, constituyen en sí mismos una excelente expresión del amor humano en la que se manifiestan las sensaciones generadas por la ausencia y presencia del amado, y por la unión amorosa.
Su estilo sorprende por la capacidad evocadora de las imágenes y símbolos, cuyo sentido no radica en las relaciones lógicas entre los términos, sino en las asociaciones y emociones que se establecen en la mente del lector.
Uno de los símbolos más significativos de la obra de San Juan de la Cruz es la noche oscura, que, según se expresa en la prosa, significa la fe. Esta es un camino misterioso y separado de la razón que, sin embargo, lleva a la claridad de Dios. Por eso la noche adquiere un sentido positivo:
El lenguaje poético de San Juan de la Cruz se enmarca dentro de las formas renacentistas: la estrofa que utiliza con más frecuencia es la lira, que ya habían empleado Garcilaso y fray Luis. En sus textos escasean los verbos y la sintaxis se rompe con frecuencia; este lenguaje a menudo refleja el desconcierto de la voz poética ante la experiencia vivida. En sus versos se perciben las más variadas influencias: El cantar de los cantares bíblico, la poesía amorosa popular y sus símbolos, la lírica culta y sus formas, etc. Todas ellas se reúnen en la producción de San Juan, extremadamente original y única.
¡Oh noche, amable más que el alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada [...]!