Este adjetivo adopta la forma apocopada mal cuando le siguen inmediatamente sustantivos masculinos o infinitivos sustantivados: mal carácter, mal despertar. Si entre este adjetivo y el nombre o infinitivo aparece alguna otra palabra, no se apocopa: un malo y complicado asunto, y no, un mal y complicado asunto. Su comparativo es irregular, peor (Es peor para ti), aunque coloquialmente se use más malo; tiene dos superlativos, uno culto, pésimo (Tu rendimiento es pésimo) y otro coloquial, malísimo. Se construye con las preposiciones con, de, para o para con: malo con los hijos, malo para (o para con) los demás. Casa con dos puertas, mala es de guardar.