-El concepto de sabiduría emerge, en la antigua Grecia, de una situación histórica y cultural que obliga a una reflexión sobre los conceptos fundamentales que habían empezado a configurarse en los primeros pasos de la filosofía griega.
Técnica es el arte de «modificar» o «producir» algo real. Al lado de los seres de la naturaleza independientes de nosotros (astros, animales, plantas, etcétera), hay otros seres que sí dependen del hombre y que incluso son productos inventados y construidos por él: barcos, arcos, ánforas, estatuas. Estos nuevos objetos respondían a determinadas necesidades y con ellos se completaba la insuficiencia de la propia naturaleza humana.
El barco, por ejemplo, compensaba la limitación del hombre para desplazarse, con sus fuerzas individuales y naturales, por el mar; el arco alargaba, con su capacidad de herir, la mano que no podía llegar hasta el enemigo distante; el ánfora era la posibilidad de conservar el agua cuando no pudiésemos disponer del río o de la fuente.
Estos objetos no tenían, como la naturaleza, sus propias leyes, sino que estaban siempre supeditados a la voluntad de quienes los habían inventado.
Por supuesto, la técnica brotaba de las necesidades de los hombres; pero también de la interpretación o ideología con la que manejasen esas necesidades. Eran la sociedad y las formas de articularse en ella los distintos intereses lo que hacía predominar determinadas técnicas: por ejemplo, una sociedad enfrentada a la amenaza de sus enemigos tenía que acentuar los «productos» que asegurasen esa defensa; la necesidad de una expansión colonial obligaba a desarrollar las «artes» de la navegación, etcétera. Esta capacidad «técnica» era resultado, además, de la inestabilidad ante la vida y, al mismo tiempo, de una búsqueda creativa de la seguridad.