La formación de moléculas sencillas que proponían Oparin y Haldane recibió críticas relacionadas con la pequeña concentración de sustancias que habría en la «sopa primordial». Se propuso la participación de materiales como la arcilla, que actuarían como catalizadores, atrayendo y concentrando en su superficie a las moléculas sencillas y favoreciendo su unión en polímeros, para dar lugar a las primeras macromoléculas biológicas: proteínas y ácidos nucleicos.