Los hidratos de carbono más abundantes en la dieta son las féculas (almidones), que se encuentran en las legumbres, las patatas, etc., y los azúcares simples como la glucosa y la sacarosa. Todos estos glúcidos proporcionan energía. Por eso se dice que forman parte de alimentos ricos en calorías. La fibra, que procede de los vegetales, también es un glúcido. Esta sustancia no es energética. Su función en la dieta es facilitar el tránsito de los alimentos por el tubo digestivo.