Los iones metálicos de los elementos pesados (por ejemplo, manganeso, mercurio, cinc, níquel, cobre, plomo) movilizados por la acción humana en distintos ecosistemas constituyen el tipo de contaminación más grave del planeta. Los efectos contaminantes de los metales pesados superan en cuantía la suma de todos los demás tipos de contaminación química. Gracias a la ingeniería genética se han desarrollado bacterias que pueden vivir en presencia de metales pesados y eliminarlos mediante diversas reacciones químicas.