Las imágenes obtenidas con rayos X normalmente solo permiten observar las partes duras del organismo, pero con diferentes variaciones posibilitan el estudio de otras partes: se utilizan para ello diversas sustancias de contraste que resaltan las formas de los órganos blandos. La radiología nació con el descubrimiento de los rayos X por Roentgen a finales del siglo XIX. Este investigador no solo fue el padre de las técnicas radiográficas; a partir de su descubrimiento, mediante diferentes mejoras, se han desarrollado otras técnicas de diagnóstico muy sofisticadas.