Aunque hay muchos factores que pueden influir en el desarrollo de la aterosclerosis, se considera que una dieta rica en grasas saturadas y colesterol es un factor de riesgo importante, mientras que una alimentación rica en grasas insaturadas previene el desarrollo de esta enfermedad.
El colesterol forma parte de las membranas celulares; es producido principalmente por el hígado y luego se transporta por la sangre a los diferentes tejidos. Pero si hay un exceso de colesterol en la sangre (por ejemplo, por la ingestión de alimentos ricos en colesterol), éste se deposita en las paredes de los vasos sanguíneos.
Sin embargo, las grasas insaturadas favorecen la retirada del colesterol de la sangre, por lo que favorecen su excreción por el hígado.
Muchos especialistas en alimentación consideran que la dieta mediterránea, que coincide con la dieta española tradicional, es el mejor modelo de alimentación equilibrada. Esto es así porque la frecuencia de las enfermedades cardiovasculares relacionadas con la dieta es menor en el área mediterránea que en otros lugares del mundo. Ello se debe, entre otras cosas, al consumo de aceite de oliva, muy rico en grasas insaturadas.