-En los años cuarenta y cincuenta la herencia de la vanguardia cala en tres aspectos: el deseo de hacer del arte una creación absoluta y abstracta, ajena a la descripción sensorial; la idea, derivada del cubismo, de que el cuadro es un objeto plano infranqueable; y la importancia del automatismo en el proceso creador, aprendida del surrealismo.